viernes, 22 de mayo de 2015

INDECISOS: ¿CARNE O PESCADO?




Pues sí, la decisión es bien simple… carne o pescado.

A dos días de la celebración de las elecciones más desconcertantes y sorprendentes de la democracia en décadas, se calcula que en torno a un 40% de los potenciales votantes, no tienen decidido en qué partido político van a depositar su confianza, o ni tan siquiera, si lo van a hacer por alguno… Son los denominados INDECISOS.

Según la RAE, y haciendo caso a lo que sus celestiales majestades de las letras dicen; estos seres extraños, los INDECISOS, son personas  perplejas e irresolutas… son tipos y tipas que les resulta difícil tomar decisiones más o menos trascendentales para el devenir de su vida…

PERPLEJAS e IRRESOLUTAS, me encanta esta definición. No les parece a ustedes muy clarificadora y acertada la palabra perplejo… muy de ahora, de nuestros tiempos. Muy de la torrija mental que tenemos los españolitos de a pie, al sentirnos descolocados de ese simplismo político que nos movía a tener que elegir entre el rojo o el azul, entre la “izquierda” o la derecha… o lo que es lo mismo, la alternancia política del bipartidismo como única alternativa plausible y real durante muchos años.

Llegue yo a escuchar... o tal vez me lo dijeran, ya no recuerdo bien, que ése relajo institucional de los dos grandes partidos PP - PSOE, les llevaba a decir entre bambalinas del Congreso de los Diputados, frases como: "Ahora te toca a ti, que a mí me entra la risa...”



Volviendo con ustedes, queridos e irresolutos INDECISOS... en sus manos encomendamos nuestra suerte para los próximos 4 años. Ustedes seres juiciosos y racionales, no se han dejado influenciar, por lo menos de momento, por la verborrea delirante y tramposa, vacía, demagógica, patética, fantasiosa, canalla, utópica, despreciable, etc, etc… con la que nos han deleitado los diferentes representantes políticos de todos los colores, siglas e ideologías (si es que existen) en mayor o menor medida.

Les entiendo extraños seres del pensamiento pausado y cabal. Comprendo sus dudas, sus indecisiones… las perplejas y bobaliconas caras que se les queda, cada vez que ven por la pequeña pantalla a estrambóticos personajes del bufoneo político haciendo y diciendo lo que les sale de los cojones sin ningún rubor, ni sentido del ridículo. Empatizo con ustedes y con su inconexa clarividencia neuronal.

Porque, que la Sra. MªDolores, que lleva votando a la derecha incluso antes de instaurarse la democracia, dude ésta vez en votar a la Cazatalentos de la Gürtel, la Chulapa Doña Esperanza Aguirre, es raro, pero entendible. Que Juanra, sindicalista jubilado de UGT en los astilleros de Vigo desde los ´80, no tenga claro, de un tiempo a esta parte, el volver a votar a su partido del alma, es hasta cierto punto lógico y normal… pero y tú Fermín, Sofía, Olga o Raúl, vosotros que por vuestra juventud solo disponéis del bagaje del presente y del ahora; limitación de becas, paro, exilio forzoso, prohibición de libertades, explotación laboral en el mejor de los casos, imposibilidad de formar una familia… ¿Qué dudas podéis tener ante el futuro que se os presenta?

Vosotros, irresolutos e incapaces seres de la clarividencia, que con 30 años cobráis 600 € brutos, ¿qué carajo tenéis que esperar?, ¿qué tontuna no os deja ver la realidad?… ¿a qué esperáis?, ¿a la posibilidad de votar más de lo mismo?, ¿a la posibilidad de que os den por culo de nuevo modificando un Artículo y os vuelvan a privar de vuestra dignidad por saciar el canibalismo patológico de los mercados y tengáis que pagar con vuestros ridículos impuestos, los fastos de una Banca enferma y podrida?. Porque una cosa es ser un imberbe INDECISO y otra cosa es ser un gilipollas con pintas.



Y tranquilos beatos y aturdidos votantes, no tengáis miedo al cambio… el “hombre del saco” no existe. El único saco que existe y persiste en esta Democracia de mierda, son aquellos sacos que se llenan de billetes con nuestros impuestos, y acaban curiosamente, en cuentas opacas de PPatriotas de la PPatronal a los que tenemos que aguantar decir cosas, como:

-       ¡O nosotros o el  caos!
-       ¡Por desgracia, hay que cobrar menos y trabajar más!
-       ¡No va haber rescate a la Banca!
-       ¡Algunos no tienen para comer, y sin  embargo tienen una cuenta en twitter!
-       ¡Luis, lo entiendo, se fuerte!
-       Solo hace falta salir a la calle para ver que la gente está mucho más alegre.
-       ¡Tranquilos, queda dinero para Rato! (esta última es de cosecha propia)

¡Hala… y ahora a votar lo que os salga del nabo queridos!

Pero recuerden, CARNE o PESCADO… las dos cosas son indigestas.

Oscar Ara






miércoles, 13 de mayo de 2015

PRESTIDIGITADORES Y VENDEPATRIAS


No se lo creen ni ellos… ni uno solo.

A pocos días de las elecciones municipales, aparecen en la escena pública una rara especie de prestidigitadores de todos los colores, que con las mangas remangadas, intentan hacernos creer que como Míster Proper, ellos son los únicos poseedores de la fórmula mágica capaz de limpiar el marrón en el que se ha convertido España.

No se lo creen ni ellos… ni se enteran.

Y transitan como pollos sin cabeza, estresados. Sin saber muy bien dónde se encuentran: en Sabadell o Baracaldo, en Maspalomas o en Teruel, en Badajoz o en Ginebra (¡Uy!). Sin tener la certeza de con quién están, si camisa, corbata o chaqué… sin saber a quién van a tener que “engañar”, perdón, convencer ésta vez.

No se lo creen ni ellos… bueno, no sé.

Y tienen la manía de acercarse al ciudadano; sea charcutero, agricultor, vendedor ambulante o tendero, cantautor, profesor o enfermero…  y saludarlo con la mano tendida y la “mejor” de sus sonrisas para sonsacarle la intención de voto del pobre infeliz, o si conecta con el desdichado, hacerse el graciosete y recordarle que él también, como “buen español” que es, tiene un sobrino en el paro, un amigo autónomo que ha tenido que cerrar el chiringuito o que si la abuela fuma…


No se lo creen ni ellos… bueno aquí, aquí más de uno.

Y les da igual lo vacías y huecas que suenen sus palabras en los mítines callejeros que tanto se han puesto de moda últimamente. Frases hechas que el “sudaca” de Lavapiés escucha desde su balcón de forma machacona - “¡… o nosotros o el caos, o nosotros o el fin del mundo… o nosotros o Venezuela! - y ojo, lo cojonut es que les da igual sonar ridículos ante un vecindario “enemigo”, porque saben, que algún tonto del culo que no tiene donde caerse muerto, les votará para mayor gloría del absurdo y la parodia en la que nos hemos convertido.

No se lo creen ni ellos… bueno, los de siempre.

Porque como buenos profesionales que son, saben que el “juego político” no consiste en vender su producto, no. Basta simplemente con hundir al contrario, al opositor. Basta con descuartizarlo por completo, sin miramientos, y a continuación mostrar esa mirada piadosa, de padre omnipresente y salvador, donde tú; iluso cateto, descubrirás embobado que los experimentos solo con gaseosa.

No se lo creen ni ellos… bueno sí, uno.

Y su memoria quebradiza y estúpida, les otorga la desfachatez de volver a prometer lo prometido, aquello que no han sido “capaces” de hacer en sus años de gobernanza…  por culpa eso sí, de la herencia recibida y la vicisitudes adversas y complicadas que ha atravesado la Zona Euro en su conjunto dentro del mundo mundial…

No se lo creen ni ellos… ¡Qué sí, uno sí!

Y lanzan la soflama cierta y nunca populista ¡por Dios!, de que estamos empezando a salir de la crisis, y que los números así lo atestiguan fielmente en todas las graficas y estudios estadísticos inventados por el FMI, el New York Times, la Commonwealth, Caritas, el ABC y la madre que pario a Panete.


No se lo creen ni ellos… ¡Vale, solo el PP!

Y como meros comerciales y vendepatrias que son, tratan de colar su “producto” caduco y podrido a sabiendas; edulcorándolo con las medias verdades de las cifras macroeconómicas, de los “esperanzadores” datos del paro, de los nuevos ingresos en la Seguridad Social… mientras omiten deliberadamente otros como los desahucios, los recortes en Sanidad, en Educación, en Servicios Sociales o la precarización generalizada del trabajo, que acrecienta las desigualdades… esas mandangas que el proletariado y la chusma demandan, sin saber muy bien paqué.

No se lo creen ni ellos… solo er PP.

Porque, tener el cuajo moral de defender lo indefendible, es de quitarse el sombrero. Admirable. No se inmutan ante la hemeroteca que los delata. Se ofenden ante los que piensan que la corrupción es parte de su sistema de actuación, mientras tienen la desvergüenza de negar como hizo San Pedro por tres veces, cuando se les pregunta si conocen al Rey de los Ladrones J. Luis Bárcenas… o ponen cara de bobalicones, al lavarse las manos como Poncio Pilatos ante la crucifixión decrepita y bochornosa, de su anteayer guía espiritual, el Sancta Sanctórum Rodrigo Rato.

Y lo que yo creo… del PP.

Es que demuestran que son seres extraordinarios… infinitamente superiores al conjunto de los ciudadanos por la capacidad innata y “democrática” de convertir la mentira y las técnicas mafiosas en votos y réditos electorales una y otra vez. Y todo ello gestado desde esa Nave Nodriza que es Génova 13, donde los capos y sus compinches necesarios, tienen el don sobrenatural de vivir en un pozo de mierda y permanecer siempre limpios e impolutos, aunque sea de cara a la galería… que al fin y al cabo es de la que viven. Los millones de iluminados que les votan y permiten que nada cambie, que todo siga igual.

Y por favor, si se topan con alguno de estos seres mitológicos, tápense los oídos y las narices… ¡y huyan!



Oscar Ara.




sábado, 2 de mayo de 2015

MEMECES Y BOBERÍAS



Intentamos alcanzar lo inalcanzable, llegar hasta ese lugar donde nada se nos ha perdido. Abarcar más de lo que nuestras capacidades nos permiten e incluso, nos vanagloriamos de dar muestras de grandilocuencia a través de ridículos blogs.

Y mientras tanto tú; salvapatrias y demagogo consentido, andas perdido, descolocado, y lo que es peor, nadie se ocupa de ti. Ni tú mismo.


Observas a tu alrededor inventado, yendo más allá… al infinito. Vislumbras ese otro mundo que consideramos próximo por la manía de globalizar la estupidez, que sin embargo se ubica en latitudes lejanas a ti… y te indignas. Nos indignamos. Hacemos una causa común ante la fatalidad e injusticia que se está produciendo… y a otra cosa mariposa. Hemos socializado nuestra ira, nuestro cabreo, pero tú sigues siendo el mismo idiota, la misma mierda.

Vivimos porque sí, sin preguntarnos infinidad de cosas. Respondemos a impulsos deformados por una sociedad enferma. Reaccionamos inapropiadamente a situaciones banales, mientras permanecemos abducidos ante lo importante. No estamos bien, y ni si quiera nos hemos preguntado el por qué.

Despertarse cada día con la melancolía del que no se entera de nada, empieza a ser costumbre. Ser un zombi se ha convertido en nuestra seña de identidad y a veces, solo a veces, en esos breves momentos de lucidez que todo imbécil puede tener, entiendes que esto no puedes continuar así. Te encuentras perdido pero no haces nada.

Todo lo que te sucede, es efímero, se distorsiona por la apatía e incolora ingravidez del astronauta estúpido que no entiende la dimensión espacio-tiempo… Tu cara refleja la bobería del incapaz, del indigente mental. Estás en Babia.


Te crees inteligente, o al menos presumes de estar por encima de la media… y resultas ser un auténtico imbécil. Un tontorrón incapaz de descubrir sus miserias tan evidentes, como ridículas. ¡Despierta y ocúpate de tu mundo!... de ése que alcanzas con las manos. Algunos, no muchos, te lo agradecerán.

No es cuestión de grandes hallazgos, ni tan siquiera de indagar en lo más profundo de tu ser… basta con salir del letargo en el que has convertido tu anodina vida y descubrirte, quererte tal como eres y empezar a disfrutar de nuevo. Es tener la capacidad de afrontar de una puñetera vez las heridas de tu ego y madurar para ser de nuevo productivo.  

Ser infeliz puntualmente y vivir en la trashumancia neuronal, es una decisión voluntaria que puede permitir al “discapacitado” descubrir los rasgos más terrenales, íntimos y distorsionados de su personalidad; los anhelos no resueltos, las limitaciones autoimpuestas, la incoherencia demostrada o incluso la imposibilidad de cambiar… de ser otro.


Salir del cascaron y atreverse a mirar a través del otro, es un buen comienzo. Tomarnos un poquito más en serio, sin dejar de sonreír, nos ayudaría a abrir los ojos a nuestra realidad y a saber contemplar con nitidez lo afortunados que podemos llegar a ser. Ofrecer nuestro corazón colapsado por memeces rimbombantes, y dejar de dar por saco a los que nos rodean permitiéndoles mayor felicidad… estaría bien.

Porque no nos equivoquemos; no hablo de depresión, de abatimiento, de disminución de las funciones psíquicas… de enfermedad. Hablo de despertar, de redescubrirnos y aceptarnos tal como somos, para poder empezar de nuevo a ser lo que uno quiera, y pueda, llegar a ser. Sin limitaciones y por supuesto, con la ayuda de los demás.


¡MANOS A LA OBRA!


Oscar Ara.