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martes, 11 de febrero de 2014

LAS FRASES NOS DEFINEN

Francamente les diré, que he tenido muchas dudas para elegir el tema de actualidad a tratar durante éste convulso mes de febrero, principalmente porque las noticias han saltado como las perdices en una batida de caza, por todos los lados. A diestro y siniestro.

No sabía si escribir sobre lo que ha significado el triunfo del movimiento comunal del barrio burgalés de Gamonal, que logró con la fuerza de la protesta legítima, paralizar las faraónicas obras que tenían como fin construir un bulevar en un barrio necesitado de otras prioridades más tangibles y seguramente más necesarias, al sospechar la ciudadanía de los espurios fines lucrativos e intereses ocultos que envolvían todo el proyecto urbanístico desde el principio.



También dudé si hacerlo del “caso Blesa” y su salida vergonzante de los juzgados por patas y a garrotazo limpio, para huir de los preferentistas que le esperaban para vitorearle y demostrarle todo el cariño que le tenían. Unas imágenes que muestran la podredumbre de un Gentleman venido a menos, la caricatura de un pobre desgraciado que huye con el rabo entre las piernas… ese mismo rabo, del que no hace mucho tiempo presumía cual macho ibérico engominado y con aroma a Varon Dandy. Éste pobre desgraciado, es la metáfora de lo que durante un largo periodo de tiempo ha sido España… Una casa de putas.

Pensé incluso dedicarle un poema romántico o una oda de amor al antónimo del impresentable anterior, al Juez más famoso y mediático de España… ¡Al único, al incomparable, al locuaz Juez Don Elpidio José Silva! Juez que está procesado y en standby por atreverse a poner patas arriba Caja Madrid y a su Rey Midas, el machote Miguel Blesa , puesto a dedo por abdominales Aznar y la histriónica Esperanza.

He pensado tanto (raro en mí)… pero me daba tanta pereza. He leído y escuchado tanto, que comprendí que mi ridícula reflexión de ciudadano anónimo poco o nada iba a interesar a nadie, excluyendo como siempre a mi madre claro… ¡ay las madres! si no fuera por ellas nuestro ego estaría por los suelos.



Se me ocurrió por un momento, hacer un tebeo aprovechando a tanto monigote que se reunía en la Convención de Valladolid y que tantos ríos de tinta ha desatado, y tantas horas de tertulias de “más de lo mismo” han protagonizado los de siempre, los de los caretos de todos los días. Los panfletarios y pseudoperiodistas que se olvidaron un día de como ejercer su profesión, para dedicarse con los años a algo más lucrativo y pretencioso como es ser vasallo del poder. El trovador que canta a los cuatro vientos los parabienes de su amado partido, sin recato y con la soberbia perniciosa del que se cree con la razón… su Razón, la de un País en el que el Periódico está a la Vanguardia de un Mundo digital y globalizado, donde ABCs, solo a veces, el Público se entera de la verdad…  

Por un breve momento también, se me paso por la cabeza soltar unas cuantas palabrejas sobre el caso de la infanta Cristina o Elena, ¡qué más da! Pero me di cuenta que aportaban a mi vida lo mismo que yo a ellos. Nada. Bueno, en realidad yo les aporto algo más, porque parte de lo que ell@s tienen es pagado por mis impuestos y los tuyos… Pero no de verdad, el tema me aburre mortalmente. ¡Y ojo! he de confesar que el Juez José Castro me cae especialmente bien. Lo veo como un currante que está a vueltas de todo y de todos (debe ser la edad), que no parece casarse ni con la Santa Madre Iglesia… un tipo campechano y directo.



Pensé al final y de forma decidida escribir sobre un tema que me toca muy adentro y con el que me confieso un poco desbordado… La implantación inminente y por decretazo, con la LOMCE, de la FORMACIÓN PROFESIONAL BÁSICA. Un nuevo y equivocado camino en la enseñanza pública española, trazado por el Ministro más peligroso que ha dado la democracia y que llevará desgraciadamente a los jóvenes adolescentes a un limbo legal y educativo desolador. Formación Básica que para el ínclito Sr. Wert sirve para un solo fin; esconder y ocultar de manera ruin y torticera los datos de abandono escolar debajo de la alfombra de la F.P. Básica no obligatoria, y así maquillar las cifras del informe PISA… Wertgonzoso incluso para éste Gobierno y decididamente criminal para todos aquellos alumnos etiquetados como “no aptos”… Ojalá me equivoque.

Pero fíjense por dónde, que fue el pasado sábado casi de madrugada, en la tertulia de “LaSexta noche”, donde me surgió de repente, como un resorte, el tema del que trataría mi próximo artículo, es decir, éste.

Estaba yo la noche de autos viendo el programa de LaSexta, (ya hablaremos de los nuevos modos de ver la televisión y el linchamiento inmediato al que están sometidos constantemente los protagonistas)… estaba como digo con la tablet entre mi regazo, presto como siempre a manifestar mi impresión a través de twitter; cuando de repente, uno de ellos, uno de los contertulios, no sé ni su nombre, ni me interesa…. dice la fatídica frase que toca mi tecla más visceral e irracional.

La frase del notabilísimo e ilustradísimo contertulio, fue ésta:

Tengo que reconocer, que tardé en asimilar lo que acababa de oír, me costó unos segundos  descubrir el trasfondo cruel y deshumanizado que llevaba la frase. Poco a poco y conforme mi limitada entendedera asimilaba la información, intente ver el contexto por el que esa frase en apariencia inocua, tiene para mí una gravedad  que raya la esquizofrenia y el hijoputismo… ¡Y por fin lo vi claro! Somos unos auténticos Zombis mentales y nuestra imbecilidad no es exclusiva del “pobre infeliz”. Los ilustrados e illuminati también padecen dicha enfermedad y es más letal cuanta más influencia social tenga el infectado.




La frase primero trata y cataloga de “pobres inmigrantes” a los que son CIUDADANOS del mundo. CIUDADANOS AFRICANOS que evidentemente huyen de la miseria más extrema, pero eso no nos da derecho a tratarlos con la indolente condescendencia y aires de superioridad, que desde nuestro lado rico del norte y nuestro destacado púlpito de Colonizador Occidental, acostumbramos a hacer.

Luego el imbécil, hila la frase aludiendo que aunque muertos, “… son muertos en terreno marroquí…” dando a entender que son muertos de serie “B”, muertos de los que España no tiene que hacerse cargo y por los que no tenemos que “preocuparnos”… aunque estén ahí al lado.

Qué rara influencia de visionario del despropósito, le hace decir a éste individuo semejante barbaridad. Qué intenta tapar con su mísera frase, ¿al gobierno? Entendiendo claro, que hablamos de un ser inteligente y en sus palabras hay una estrategia que pretende algo, lo que sea… ¿Y por qué? Qué necesidad tiene de esconder posibles responsabilidades políticas del actual gobierno, cuando esto ha ocurrido por desgracia tanto con el PP como con el PSOE.

Concluyo haciendo una reflexión al aire; cuando una persona influyente mediaticamente, deja de tener pensamientos e idearios propios, para convertirse en un templario heroico y luchador de la única verdad, la suya… ¿No les da miedo? Porque yo me voy por las patas a bajo señor@s… 

Oscar Ara



sábado, 9 de noviembre de 2013

LAS MANOS DE LA VERGÜENZA



"Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos." (Indira Gandhi)



Una imagen me impacto; ¡Vi unas Manos!

Se han fijado en sus manos.  

¡Mírenselas!
 
Pierdan un minuto y fíjense en ellas; en esa mancha nueva que nunca viste, esa pequeña cicatriz que ya no recordabas, ese dedo meñique que en su juventud fue recto y ahora le ha salido una "joroba deduna"... o en esa dureza perenne conseguida a base de mucho esfuerzo, demasiado.

Mírenselas. Sus viejas o jóvenes manos, sus trabajadas y anchas manos, las manos entre las manos, las superhéroes de las manos. Miren las manos de sus niños pequeños, sean hijos, nietos o sobrinos, son todas iguales; minúsculas, perfectas y rechonchas... aún por definir. Tan dulces y delicadas manos.

Mírense e intenten verse reflejados en ellas. Denles vida y piensen qué les dirían; si las trataste bien o nunca te preocupaste de ellas... Descúbranlas por un momento e indaguen. Son ustedes en sus manos.

Hay manos de dar más que de recibir o manos hábiles de mentiroso trilero. Hay manos delicadas y tiernas o manos que infunden terror y miedo. Manos castigadas y agrietadas por la vida o manos enfundadas siempre en guantes de seda. Hay infinidad de manos, incluso en una misma persona, hay diversas manos.

Las manos nos definen, son nuestras acciones, ejecutan nuestras bondades o nuestras perniciosas miserias. Son el puñetazo o la caricia. El dedo acusador o la palmada en la espalda. Es la mano opresora o la mano redentora. La mano que aprieta el gatillo o la que sostiene, sujeta y da equilibrio. Tú mano.

Existieron manos como las de Sorolla, Picasso o Dalí. Manos de artistas, generadoras de ilusión, celebres y creativas. Manos ilustres.  Pero también existieron manos como las de Stalin, Hitler o Franco, manos de puño cerrado e índice inquisitorial. Manos segregadoras y asesinas. Manos manchadas de sangre. Todas, las unas y las otras, son manos de un mismo mundo, de un mismo tiempo e incluso de un mismo lugar. Manos de terror o de esperanza. ¿Tús manos?



Hace unos días vi publicadas en la prensa, unas fotos de un inmigrante con las manos heridas, destrozadas y remendadas. Eran manos africanas. Seguramente exiliadas, expoliadas y abandonadas. Casi mutiladas. Despellejadas por la acción miserable de otras manos serviles y cómplices de una mano superior. Una de mayor rango. La mano Imperial del neoliberalismo más rancio. Una mano embustera, envuelta siempre por unos finos guantes de falsa democracia y libertad, que tapan la podredumbre de un Sistema con afiladas garras, que como buen depredador carroñero, ataca a las más débiles e indefensas manos de este mundo global. Las manos del violentado, esclavizado y utilizado inmigrante africano...

Es la mano que mece la cuna. La que decide quién puede ganarse la vida con sus manos o quién tiene que sufrir en sus propias carnes, las cuchillas de la humillación, de la indignidad y de la barbarie. 

Esas cuchillas, convierten en auténticos fascistas y retrógrados del Medievo, a aquellas manos participes de la opresión más contumaz, perturbada y vergonzante que se pueda recordar. Son las manos de la vergüenza, que permiten la vil crueldad de que otras manos, tras huir del hambre, la miseria, las enfermedades y las guerras… acaben humilladas y desposeídas de dignidad, al pender como colgajos de “pincho moruno” en las vallas de Melilla. Las Vallas de la sin razón y de la demostración más palpable de la involución de la especie humana. 

En nuestras manos está que esto no ocurra. Exijamos abolir de nuevo esta ley, aprobada por Zapatero en el 2006  y 1 año después retirada por salvaje y equivocada. 

Juntemos nuestras manos y digamos no a la intolerancia, a la desigualdad y a la xenofobia. 





Mostremos nuestras manos sin cuchillas, abiertas de par en par. Ofrezcámosles cobijo y ayuda, aunque sea porque algún día puedes ser tú el que se encuentre enganchado en la valla de la desdicha y la miseria que es la vida, y necesites ser ayudado, curado y acariciado por las manos del oprimido del "diferente".


Porque ningún ser humano es ilegal. ¡NO, A LAS VALLAS ASESINAS DE MELILLA!


“Me reconforta saber que también existen manos como las de mi abuela, las de mi madre o las de tantas y tantas mujeres, que han contribuido a  sustentar el mundo como hasta ahora, haciéndolo un poco más soportable y humano”.

Oscar Ara

sábado, 19 de octubre de 2013

NOMBRES DEL SUR



Una vez más me dispongo a aporrear el ordenador sin saber muy bien dónde me va a llevar mi próxima reflexión. Sé el qué, pero no tanto el hasta cuándo. No lo sé, lo prometo. El tema a tratar merece delicadeza y cuidado. 


Intentaré enfocarlo desde un punto de vista de cuestionamiento personal y humano, buscando despertar en nuestras conciencias adormecidas por las miserias irrelevantes y cotidianas del día a día, un halo de esperanza y de ilusión.


Los datos si los quieres, los tienes con un solo clic. Empezaré.
 

Al norte del Globo Terráqueo. Nombres como Javier, Susana y Manuel. También Albano, Cornelia y Giuseppe, si. Incluso ustedes los de más arriba, Helmuth, Hilda, Colette y Simone. Todos, son nombres de ciudadanos europeos, el mío también. Representamos y formamos parte del 1er Mundo. El mundo desarrollado. El mundo de la sociedad del bienestar y de las libertades. Ese mundo que vende un producto sin competencia, único e intransferible. Un producto de valores tan loables y universales como la igualdad, la libertad y la fraternidad, de todos y entre todos los ciudadanos por igual, sin menoscabo de su sexo, raza o religión. En definitiva, el mundo de la “DEMOCRACIA”. 


¡No me digan, qué ustedes no lo comprarían!


Pertenecemos como digo, al mundo de las libertades y la justicia social. Libertades desgraciadamente conquistadas en las dos grandes Guerras del pasado siglo, con la sangre de millones de vidas que defendieron los principios e ideales nobles y justos, que tanto costó conseguir a lo largo de la historia. Un pueblo para el pueblo y por el pueblo. La Democracia debía de vencer al vasallaje. Para eso se lucho contra la tiranía, la xenofobia y el autoritarismo que el Nazismo y el Fascismo promulgaban.



Ahí estuvo Europa, siempre presente. Siempre a la vanguardia y con un papel protagónico. Siendo parte y causa por igual. El viejo continente fue el escenario triste y desolador del teatro de la guerra. Donde se libraron batallas y acontecimientos cruentos y salvajes por todos conocidos. Entre los que cabe destacar el mayor holocausto y genocidio, que la historia jamás haya vivido.


Los opresores, se encontraron una resistencia tenaz, valiente y decidida de países distantes ideológicamente, pero que se unieron en la lucha de un futuro más humano y menos gris… (Sé que es una utopía y que hubo otros intereses, pero permítanme la licencia romántica del que escribe). El resultado final, sirvió para salvaguardar de las tinieblas al “único” mundo valido para una civilización moderna y cada vez más globalizada en la que se iba a convertir Europa y su socio histórico nacido de la misma raíz, los Estados Unidos de América. El mundo de la Democracia Capitalista, dio comienzo.


Al sur. Nombres como Mamadou, Nala, Azalee, Alika, Emeka, Kibo o Selassie son por el contrario, nombres de algunos de los miles de inmigrantes, que durante tanto y tanto tiempo. Mucho. Demasiado. Han ido dejando sus vidas en las tibias aguas del Mediterráneo, por el intento de cruzar la única frontera natural que les impide llegar al otro lado. Al rico Norte. 




Nombres fúnebres, que en su día estuvieron llenos de vida y de ilusión por el sueño de ver y vivir en un mundo mejor. Un mundo que poco tiene que ver con el suyo. Un mundo africano lleno de hambruna y pobreza extrema. Un mundo de mujeres lapidadas y despreciadas. Un mundo de guerras étnicas y de niños que matan para los mayores. Un mundo de religiones mal entendidas y que olvidaron su verdadero dogma. Un mundo dejado y abandonado a su suerte por la llamada civilización occidental y en el que campan a sus anchas Dictadores disfrazados de políticos corruptos y sin escrúpulos, impuestos por occidente. Un mundo controlado por los lobbies del petróleo, de las farmacéuticas, de los minerales preciosos y/o valiosos… que convierten al continente africano en un caldo de cultivo siempre listo para explotar y ser explotado. 


Nombres también en definitiva, que representan a los millones y millones de ciudadanos que pueblan los diferentes países que integran el gran continente africano, que fue origen de la civilización y de la cultura. El inicio el mundo, su Génesis. Un mundo que les olvido, o mejor aún, les tenía que haber olvidado y dejado en paz.


Países que conforman un continente expoliado, saqueado, esclavizado y utilizado desde el África Mediterránea del norte, al África negra del sur. Desde el cuerno de África en oriente, a la costa Atlántica en occidente, da igual. Todo un expolio que empezó en el siglo XVI con el envió de esclavos al Nuevo Mundo y finalizo con la Época Colonial hace no tanto tiempo, mediados del siglo XX. Cuatro siglos de imposición de una civilización salvadora y redentora, la europea. Sobre otra civilización salvaje y pecadora, la africana. A la que se intento librar de sus ritos y superchería ancestrales, sin preguntar, a las bravas. Costumbres, culturas y creencias, que a los ojos de las puritanas mentes del “civilizado” viejo continente, resultaban belicosas, salvajes y ofensivas. Curiosamente la misma sociedad, el mismo viejo continente que lucho enconadamente por un Mundo de esperanza y de libertad. Paradójico no. 


Todos, los unos y los otros, los civilizados y los incivilizados, los opresores y los oprimidos, los ricos y los pobres, los blancos y los negros. Todos, los del norte y los del sur, tienen nombres con apellidos, con padres y madres, con hijos y nietos. Nombres con rostro de tez más clara o más oscura, negra o rosada, de cabellos lacios o rizados, castaños o rubios. Nombres pertenecientes a un mismo mundo. De océanos azules y cordilleras abruptas que rozan un mismo cielo. Ese cielo en el que tanto aquí como allí aparece el arcoíris, producido por los rayos de un mismo sol, cada vez que la Tierra llora a los Nombres del Sur.




Nombres y apellidos que el azar geográfico colocó, tal vez por divertimento de los Dioses y su juego divino. En el par o impar. En el blanco o negro. En el Norte o en el Sur. En la esperanza o en la desdicha. En la opulencia o en la pobreza. En los vencedores o en los vencidos. 


A ti Luis, por poco y de refilón, te ha tocado la ficha ganadora del Norte. Casi intercambias papeles con Mohammed, que por un pelo divino del azar, gesto su nacimiento en la preciosa pero empobrecida ciudad de Marraquech. Está visto que la tragicomedia del destino burlón y caprichoso, marca los nombres ganadores y perdedores de salida. Y tu Luis, hoy tuviste suerte. La suerte de no ser un ilegal, un paria o un desdichado inmigrante. Enhorabuena.


En resumen, en un mundo de democracias ficticias y de conciencias adormecidas y anestesiadas ante las injusticias. Solo queda rezar, con que la única solución posible a tanta miseria humana, no sea otro conflicto mundial. Un tercero y definitivo que descoloque las polaridades de la Tierra, harta de tanta injusticia e inmundicia divina. Harta de llorar siempre al Sur.


 "En homenaje a los ciudadanos del mundo fallecidos en Lampedusa."



Oscar Ara