Mostrando entradas con la etiqueta dictadura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dictadura. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de marzo de 2015

EVOLUCIÓN FRENTE A CREACIONISMO


Se dice, se cuenta, se rumorea que cuando uno tiene poco o nada que decir, es mejor permanecer quieto y en silencio.

En este tiempo de parálisis emocional, he tenido la perversa tentación de pegar rapapolvos a diestro y siniestro, a todo aquel vicho viviente que amparándose en su condición de gerifalte, no hace otra cosa más que decir chorradas con la loable intención, eso sí, de que los agilipollados y desdentados ciudadanos nos las traguemos de un solo bocado y sin masticar. Pero señores, como digo, uno ya se cansa.


En estos convulsos días de ensañamiento político, en los que unos y otros contendientes se dan tortazos como roscones de grandes… el mendas lerendas, o séase yo, me hice a un lado y desaparecí a mí retiro particular intentando no avinagrarme la sangre más de la cuenta y poder seguir todo lo cuerdo que mis cortas entendederas me permitieran.

La reconfortante pausa me ha confirmado la certeza, de que en este maravilloso país, la inteligencia y el sentido común de sus pobladores, entre los que me incluyo, nos lleva irremediablemente a otra época dorada, sí… a una 2ª Etapa de la Ilustración que será recordada en las décadas y siglos venideros como la definitiva reconquista de la razón. La razón que respalda las tesis de los teólogos evolucionistas al decir que el homo-sapiens desciende por cuestiones biológicas del chimpancé… pero donde no avisaron los muy cabrones, de la posibilidad real y demostrada que tiene toda evolución de involucionar, de ir marcha atrás, de volver a su esencia más básica e irracional, destapando las miserias que llevamos dentro.


He observado, con la objetividad que da la distancia, como la idea primigenia en la que se fundamenta la evolución de la especie: la supervivencia de los más dotados, de los más capaces, de los más fuertes… no había tenido en cuenta la tara encontrada en un pequeño rincón del mundo llamado España. Porque en este apéndice del viejo continente y por el caprichoso devenir de la historia, queda demostrado que esa supuesta evolución de la especie, es una pantomima que los españoles nos pasamos por el forro de nuestras vergüenzas, por decirlo finamente.

Haciendo un poco de memoria, a lo largo de los siglos los claroscuros han sido una constante de nuestra larga historia. Hasta aquí todo normal. Pero volviendo a la génesis del hombre hispánico y abordando solo los dos últimos siglos; desde la aparición del “Deseado” Fernando VII y las diferentes Guerras Carlistas que le sucedieron, los acontecimientos históricos han dibujado, desde entonces, una negra y vergonzante trayectoria moral, intelectual y geopolítica que desencadenaría en la perdida de la última Colonia (Cuba 1898). Poco tiempo después, a principios del S. XX, germino un tiempo nuevo donde se intento modernizar y culturizar un país anclado en el Medievo. Fueron unos pocos años de luces, un paréntesis llamado 2ª Republica… ésa que un acomplejado General Francisco Franco dilapido con el estallido de la sangrienta Guerra Civil, y que dividiría definitivamente a un país en dos bandos: la derechona fascista de los terratenientes y la izquierda de los rojos bolcheviques. Todo ello desemboco en una larga Dictadura, donde la única razón que se conocía era la de la opresión del pensamiento libre, el amedrentamiento y asesinato del diferente… y la doctrina inquisitorial de la santa madre iglesia, como salvaguarda frente al mal (1939-1975).


En la actualidad y después de una necesaria Transición Democrática impuesta con calzador, que concluiría con una nueva Constitución Española… hemos vivido 40 años de sorprendente y ejemplar progreso social y democrático. En estas cuatro décadas; hubo un desmantelamiento del centralismo con la creación de las Autonomías, Golpes de Estado fallidos y sobre todo un sufrimiento salvaje por la lacra del terrorismo asesino de ETA.

En estos años de democracia, si de algún logro tendríamos que sentirnos orgullosos, es de la consecución del Estado del Bienestar. Un logro, que tras 10 años de locura del pelotazo, han esquilmado por completo y de un solo plumazo los gobernantes que actualmente tenemos sentados en los pulpitos de la impunidad  y del poder… con la ayuda cómplice de los otros.


Presenciamos cada día, abducidos e inmóviles, como las ocurrencias de unos patanes y descerebrados vendepatrias nos devuelven de nuevo a nuestros ancestros con su enfermiza visión creacionista, aquella que reniega de la similitud del hombre con ningún trepa arboles peludo y que solo entienden la divinidad de nuestros orígenes, desde la veracidad científica de la costilla divina de Adán.

Estos mismos tipejos henchidos de Fe y catolicismo rancio, que rezan por la salvación de sus almas y el perdón de los pecados… son los mismos que otorgan a la mujer un rol meramente ornamental. Son los mismos que dan generosas limosnas en la eucaristía dominical, mientras trapichean, roban y corrompen desde sus asépticos despachos. Son los mismos que permiten expulsar a conciudadanos de sus casas, mientras negocian la mejor rentabilidad de esos mismos hogares con los “altruistas fondos buitres”. Y son los mismos, que desde su caritativo entendimiento de la vida permiten que los Servicios Públicos, galantes de una sociedad más equitativa e igualitaria, sean engullidos por opacas Sociedades Privadas de amiguetes, zampándose de un bocado la Sanidad, la Educación y las Ayudas Sociales que cualquier ciudadano despistado va a tener que pagar, para mayor gloria de nuestro señor Jesucristo.

Como pueden comprobar, se me va la olla totalmente y mis genuflexiones transitan confusas sin coherencia ninguna. Pero es qué me hace tanto daño ver; como una sociedad supuestamente adulta, puede ser capaz de reírles las gracias y jalear los choriceos y embustes de estos garramantas, mientras les estafan y les quitan la dignidad y la decencia… que como comprenderán, la liturgia de la prosa me importa una mierda.


Por eso les digo, que las cavernas que un día abandonamos, volverán a ser el único cobijo que los tontos del culo tendrán para seguir loando con su voto e indiferencia, las bienaventuranzas de los Templarios de la Fe y el Orden Patrio… mientras ven el “Sálvame de Lux”.

Quiero terminar mis delirios con el siguiente epitafio…

“Hemos convertido la selección natural de Darwin, en un paradigma de dudoso encaje en la Hispania del siglo XXI.”


Oscar Ara








viernes, 12 de julio de 2013

LA DESESPERANZA DE LOS YAYOS EN LA CRISIS ACTUAL.


Vivimos unos tiempos muy difíciles, revueltos e inestables. En los que cualquier ciudadano por alejado que quiera estar de la realidad, ha oído hablar de la Prima de Riesgo, la TROIKA, los Recortes en derechos sociales y la imposición de impuestos a los contribuyentes,  por decretazo. También le sonará la corrupción política de una tal trama Gürtel, de unos falsos EREs en Andalucía o la de un señor muy elegante llamado Bárcenas que durante veinte años hizo y deshizo a  su antojo en un tal PP.



Cada cual, se empapa de la actualidad política y económica según le venga en gana, y según le afecte la situación, de lleno o de refilón. Algunos por puro pragmatismo, prefieren verlo todo desde la distancia, por salud, no les vaya a dar un achuchón al corazón.

Es difícil de todos modos, abstraerse de este clima de crispación continua que se ha convertido España. Imposible. Pero siempre hay algún ciudadano hábil que lo consigue o disimula conseguirlo. Mi admiración más sincera hacia ellos. A estos transeúntes del limbo, les “darán” pero con vaselina, suave, sin notarlo, casi sin darse cuenta. Mi admiración, Chapeau por ellos.

Repito, la crisis no es igual para todos; díganselo a los parados, desahuciados, PYMES, trabajadores, funcionarios, dependientes, estudiantes sin recursos... y tampoco la implicación de los ciudadanos ante ella. La PAH, las Mareas de infinidad de colores, Cruz Roja, asociaciones de vecinos, voluntarios de ONGs... Eso nos lleva ha tener diferentes tipologías de ciudadanos:

  • El que piensa que la película no va con él, bajo la excusa ¿Y que vamos hacer?.
  • Los que manifiestan su inconformidad uniéndose a algún colectivo social.
  • El hastiado sufridor anónimo, sin siglas ni parapetos que lo etiqueten e identifiquen (la gran mayoría de los ciudadanos).


Estos dos últimos tipos de ciudadanos inconformistas e inquietos, tienen por lo general una vía de escape y crítica que les une en su malestar, las redes sociales. Twitter, Facebook, Blogs… Fuentes de interacción cada vez más determinantes e importantes a la hora de mover conciencias e incluso de incomodar a partidos políticos y gobiernos.

A este punto quería llegar para legitimar y ensalzar la importancia de un  colectivo demasiado olvidado. Los ancianos, pensionistas o abuelos, como quieran llamarlos. Esos gran olvidados por todos. Silenciosos, en un segundo plano y siempre dispuestos a ayudar. Que por desgracia no hacen oír su voz como debieran o quisieran, en muchos casos por la imposibilidad física de frecuentar las manifestaciones y de pisar las calles todos los días, y en otros por carecer de las “habilidades” necesarias para moverse en ese mundo virtual que son las redes sociales e internet. Pero ellos sufren como el que más la penosa y dramática situación que estamos viviendo.

En este punto quería hacer un inciso y recalcar que en toda generalización existe la excepción o excepciones. Tenemos un ejemplo en la agrupación llamada los "Yayo Flautas", que movidos por los recuerdos de otra época, decidieron levantar su voz ante tanto sin sentido.



Los abuelos actuales son los que nacieron de los años 30 a los 50 del pasado siglo. Si tenemos algo de memoria histórica, todos situamos el contexto que les toco vivir. Situaciones no muy cómodas y en muchos casos dramáticas debido a la postguerra y posterior dictadura que algunos, no todos, tuvieron que soportar. La situación económica, social y laboral que eso acarreo en muchas localidades de España*, fueron éstas:
  • El servilismo casi esclavista hacia el patrón.
  • Los trabajos duros, de sol a sol, por cuatro perras gordas.
  • La prohibición de reunión o de sindicalización y menos aún la posibilidad de huelga.
  • La imposibilidad, ni siquiera, de acceder a unos estudios primarios y ya no digamos a estudios de nivel superior.
  • La desnutrición y muertes que muchos niños sufrieron, por no tener unos servicios de atención primaria decentes y unas vías de comunicación adecuadas que sirvieran para solucionar cualquier emergencia.
  • La religión católica, apostólica y romana del castigo y no del perdón y la esperanza.
  • La nula participación de la mujer en nada que no fuese cuidar a sus hijos y venerar a su marido. Sin voz ni voto. Sufridora.
  • La persecución o no aceptación del diferente, por inclinación sexual, raza o religión.
  • La búsqueda de un futuro más esperanzador en otras tierras, que no oprimiesen las libertades y los derechos del ciudadano.

Les suena. No les viene un ligero tufillo a rancio, a obsoleto. Pues parece ser, que al contrario de lo que debería ocurrir en cualquier civilización desarrollada, los gobernantes españoles, cual gañanes y ordenados por la Merkel, La TROIKA y el FMI, nos llevan a esta época. A la Edad Media.

Y eso, a nuestros abuelos que lo han padecido en sus carnes. Les da congoja, tristeza y desesperanza. Lo callan, como aprendieron a callar tantas cosas, pero lo sienten y lo sufren en silencio. Para no molestar y agravar con su pesimismo, una situación que reconocen y creyeron ya superada. Ven como sus hijos y nietos, en el mejor de los casos, emigran en busca de trabajo. Hacen un espacio en sus viejas casas, para recibir a sus hijos etiquetados con la palabra “fracasados” en la frente, con la mejor de sus sonrisas. Ceden todos sus ahorros para permitir que sus hijos no pierdan la casa que con tanta ilusión, un día, los bancos le invitaron a comprar sin miramientos, pues era de tontos no hacerlo. Valor seguro, decían.


Tantas cosas podríamos decir de los abuelo; de lo mucho que nos podrían enseñar en valores y experiencia de vida, de cómo los tratamos, de lo molestos que son en este mundo que va demasiado deprisa, del abandono que muchos sufren...

Pero saben que les digo. Que lo dejaré aquí. Recuerdo a mi abuela y me entra una ternura que me impide continuar. Solo diré, que ni todas las escuelas del mundo me enseñarían nunca tanto como lo hizo esa sencilla mujer, que apenas sabia leer y escribir. Con su amor y nobleza me enseño lo más importante que uno puede aprender. A buscar la felicidad, intentando hacer la vida más cómoda a los demás y viviendo con la conciencia tranquila. Como vivió ella.

Y en eso estamos…


Oscar Ara



 *La población en los años 50 aún vivía en los pueblos, más que en las grandes ciudades ciudades.