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domingo, 23 de noviembre de 2014

DELIRIOS HAPPY FLOWERS


El estado febril con el que escribo este post me va a permitir desvariar o mejor dicho, delirar, un poco más de lo que en mí ya es habitual.

En el año 2.040, España seguía en pie. Permanecía altiva y orgullosa a pesar de las zancadillas miserables con las que insistíamos en destruir una nación de más de 500 años de historia. Quedaba demostrado que este país de ciudadanos perezosos, no estaba dispuesto a dejarse flagelar hasta el infinito. Se puso en pie y reacciono.



En un mundo virtual, en un mundo verde y tecnológicamente sostenible… los aviones sobrevolaban los cielos azules y limpios de CO2 y gases de efecto invernadero, gracias a la energía solar fotovoltaica que desterró para siempre a las energías fósiles, contaminantes y finitas, que mataban lentamente al planeta 20 años atrás.

Allá por el 2019, Europa renació de sus cenizas y como hizo con la revolución industrial, encabezo la ruptura con un Sistema caduco que llevaba al mundo a la autodestrucción… intuyeron que había otro modo de entender la vida en la Tierra.

Unos años más tarde EEUU, a pesar de la oposición feroz de los grandes Lobbies, se unió al mensaje lanzado desde el Viejo Continente…  y ahora sí, con su respaldo, la economía globalizada del consumismo aniquilador e insostenible al que nos precipitábamos, tocaba a su fin. El planeta tendría una nueva oportunidad para evitar el suicidio colectivo y todo el ingenio mundial se centraría en lo importante, en mantener en pie a un planeta demasiado explotado y agotado por la voracidad incontrolable del ser humano.

No fue nada fácil. Economías y países en pleno desarrollo y crecimiento industrial se negaron a escuchar semejante filosofía happy flowers e hicieron caso omiso a los nuevos paradigmas venidos desde occidente. Países como China, Rusia e India principalmente, se mantuvieron al margen del nuevo orden mundial. Sus visiones cortoplacistas, junto con un aislamiento histórico hacían difícil llevar al entendimiento. Su actitud decadente tendría sus consecuencias.



Año 2015, las prospecciones en busca de petróleo que realizo la compañía Repsol en las Islas Canarias con el beneplácito del Gobierno español fueron todo un éxito, tanto para la compañía a nivel estratégico, como para la deficitaria posición de dependencia energética del Estado español.

No pudo ir mejor… pero si a peor. Un año después y sin que se sepan muy bien las razones, desde las plataformas petrolíferas miles de millones de litros de petróleo se perdieron por las transparentes aguas del archipiélago canario, contaminándolo todo, matándolo todo, acabando con todo.

La catástrofe ecológica fue de tal alcance, que los insistente “hilillos” negros de muerte y destrucción llegaron por el sur hasta las costas de Senegal y por el norte hasta las frías aguas de la Bretaña francesa. Miles de kilómetros de aniquilación masiva, que ocasionaría la quiebra definitiva de la compañía energética española, y el hundimiento del Gobierno bipartito (PP/PSOE), nacido anti-natura y por la necesidad de evitar la llegada del populismo bolivariano de Podemos al poder.



Este trágico hecho catapulto y puso en el candelero mundial las ideas hasta entonces “delirantes” e “irrealizables” que defendían las políticas verdes y sostenibles en un planeta al borde del colapso. Políticas que se alejaban por completo del poderío de las grandes multinacionales energéticas y su influencia en los usos y costumbres de una sociedad demasiado acomodaticia… lo que sin duda, tuvo también consecuencias en las otras grandes corporaciones internacionales que se reparten el pastel de las “necesidades humanas”; Farmacéuticas, Financieras, Armamentísticas, etc.

En el 2017 en España, tras el paroxismo que supuso la mayor catástrofe ecológica de la historia en aguas del Océano Atlántico, el bipartidismo comandado por un Pedro Sánchez dubitativo y su lugar teniente Soraya Sáenz de Santamaría, termino por claudicar y convoco elecciones anticipadas.

Ahí apareció la fuerza imparable de Podemos, fusionado con IU en un solo partido. Los 3 años de maduración del partido del circulo lila, sirvieron para reafirmar sus ideales y convertirlo en una alternativa más creíble y madura, más aún al saber consensuar sus políticas “revolucionarias” con otras más “pragmáticas” como las de Ciutadans de Albert Rivera, que sorprendentemente se unió al proyecto de Gobierno de Pablo Iglesias. A esta mezcla de colores morados, rojos y naranjas se les sumaría el verde de los ecologistas… lo que contó con el beneplácito del 80% de la ciudadanía demasiado cansada de la política resultadista del bipartidismo.

La misma visión apocalíptica que ayudo a Podemos a presidir el Gobierno español, fue tomado como referente en un mundo demasiado interrelacionado y tuvo un rápido contagio viral en el resto de Europa, empezando por el sur con Portugal, Italia, Grecia e incluso Francia… y continuando por el norte con Irlanda, Bélgica, Holanda, Dinamarca…



Todo ello tenía una explicación muy simple. Lo ocurrido en aguas de Canarias 2 años antes, representaba para el “mundo civilizado” una imagen demasiado dolorosa y trágica con la que convivir. Las que fueran Las Islas Afortunadas se convirtieron de la noche a la mañana en Las Islas de la muerte, del terror. Este dramático hecho y las crecientes desigualdades sociales se convirtieron en el germen necesario para que los ciudadanos y políticos de todo el mundo abrieran los ojos y entendieran que, o cambiábamos o pereceríamos por la locura de una civilización caníbal y autodestructiva.

Se puede decir que Europa entendió el mensaje que la ciudadanía mandaba a sus gobernantes con las múltiples manifestaciones, movilizaciones y disturbios que se producían sin descanso en todos los rincones de la Vieja Europa… y fue desde Bruselas, donde los grupos progresistas aupados por la fuerza que les daba la población, los que cambiaron el rumbo de la historia al firmarse el “Green Treaty”, ese 20 de Noviembre del 2019 tan familiar para algunos.



Un nuevo modo de ver la vida en el planeta empezaba a resurgir cual Ave Fénix de las cenizas terribles nacidas en tierras Canarias. La desgracia que denostó el ecosistema canario por 100 años, y que truncaría su desarrollo turístico para siempre, fue paradójicamente la llave que abriría la puerta a una nueva forma de entender, ser y comportarnos con nuestro hogar que es la Tierra…

Y lo que paso con los chinos, indios y rusos se me ha olvidado… es lo que tienen los sueños y los delirios de un griposo ya curado. Felices sueños.


Oscar Ara








domingo, 11 de agosto de 2013

VACACIONES DE ESPERANZA




Irte de vacaciones y sentirte culpable por haberlo hecho.
Es curioso el sentimiento de culpabilidad que uno puede tener por el simple hecho de disfrutar de unas, más o menos, merecidas vacaciones familiares.
Sé que son paranoias ridículas de un padre de familia de la “perseguida” clase media española. Pero qué quieren que les diga…  hay tanta, tantísimos ciudadanos que no pueden permitírselo, ni siquiera planteárselo, que me siento un traidor-privilegiado-egoísta. Son sentimientos y ante eso, no valen razonamientos objetivos. 

Las vacaciones como tal, tiene una función básicamente terapéutica y familiar. En ellas se busca evadirse de la cotidianeidad del día a día; el trabajo, el colegio de los niños, el hogar. Romper con todo eso y dedicarse de lleno a la familia y disfrutar de aquello que el estrés no nos permite durante el resto del año, es su objetivo.
El fin como digo es ese, el conseguirlo o no, es otro cantar.
Volviendo al sentimiento de culpa. He tenido una sensación extraña a lo largo de mis vacaciones. Un sentimiento encontrado de disfrute y desazón a la vez. De inmensa felicidad al observar lo afortunados que somos, y de frustración al saber que muchos españoles no lo son tanto.
Todo esto puede sonar a falsa modestia e hipocresía barata. Me da igual. Solo quiero entender como los auténticos privilegiados que manejan el cotarro; políticos, magnates, banqueros, reyes, príncipes y consortes... pueden tan siquiera, disfrutar de una pizca de descanso en sus conciencias.
Supongo que si un pringado, o sea yo, se da mal por las desigualdades sociales existentes. Toda la jet-set adinerada gracias al pueblo que dirigen, contratan, hipotecan y representan, se sentirán cuanto menos, un poquito mal e incómodos... de verdad quiero pensar que es así.
Hoy no pretendo hacer una reflexión de las clases sociales, no es la cuestión. Mi escrito intenta indagar sobre los sentimientos que deben padecer nuestra Gente Importante, ante semejante panorama nacional, en su” merecido” tiempo de asueto y descanso vacacional.
Como he comentado anteriormente, quiero pensar que sus vacaciones serán un tanto agridulces (creo que el hombre es bueno por naturaleza). Sé, que merecen disfrutar de los suyos como cualquier otro. Sé, que sus ajetreadas vidas necesitan un parón para recargar sus pilas agotadas. Pero también sé, que  sin son personas humanas (eufemismo), este tiempo de ocio y relax, tendría que ser un suplicio infernal para muchos de nuestros Gentleman People. 
Quiero pensar que las vacaciones para nuestra Gente Importante, será sin posibilidad a equívoco:
  •     Un tiempo de reflexión donde descubran en lo más íntimo de sus entrañas, el porqué de sus decisiones y las consecuencias letales de sus actos.
  •     Tiempo de abrazos filiales, donde vislumbren el mundo que dejarán sus hijos. 
  •     Tiempo de íntima amistad, donde el verdadero amigo, intercambie pareceres cercanos, críticos y terrenales, sin consejeros que enturbien realidades.
  •    Tiempo de reencuentro con el ciudadano, abriendo los ojos a la realidad.
  •   Tiempo de romper sus burbujas de mundo ficticio y desprotegidos, descubran sus orígenes y sus ideales más sinceros.
  •   Tiempo de decisiones valientes y sinceras, donde la España del Quijote destruya sus molinos y renazca de sus cenizas volviendo a ser un País digno.

En definitiva, que las esperanzas inocentes del que escribe, se tornen realidad y no sean simplemente un sueño fugaz, como las Perseidas que alumbran nuestros cielos por vacaciones.

De esperanza muere el pez… ¿no era así verdad?



Oscar Ara