miércoles, 13 de agosto de 2014

EL VIRUS DE LA CONFUSIÓN


Nos encanta divagar, andarnos por las ramas e incluso perdernos en nuestras propias reflexiones (reconozco que yo también lo hago).

En este maravilloso país nos encanta mezclar “churras con merinas” cuando la ocasión lo presenta, o sea casi siempre. Nos encanta emponzoñar los hechos objetivables con ridículas interpretaciones políticas, religiosas o simplemente Kafkianas de intelectuales aburridos. Y eso, enmerdar las cosas, no es para nada productivo al restarnos gran cantidad de energía para otros menesteres más constructivos e interesantes… además de dejarnos con el culo al aire, al plasmar con nuestras opiniones lo perdidos que andamos en quizás demasiadas “cosas”.

Cito esto, por los comentarios e improperios que se han soltado sin ton ni son (básicamente desde las redes sociales), a raíz de la repatriación desde Liberia, del sacerdote Miguel Pajares a consecuencia del contagio sufrido por el virus del Ébola y que por desgracia, finalmente ha terminado con su vida.



Dichos improperios no tienen una etiqueta definida, iban de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, de arriba (pudientes) a abajo (no pudientes) y de abajo a arriba, de agnósticos a religiosos y viceversa… como digo, ha habido para todos y desde todos los lados.

Partiendo evidentemente de una visión muy particular y desde un prisma puramente objetivo, considero que la repatriación del Sr. Pajares a España era lo lógico, lo normal y si las condiciones lo permitían, lo que se tenía que hacer. Era lo éticamente correcto. Y me reconocerán, que en una sociedad un tanto escasa y falta de humanidad y valores, no deberíamos permitirnos semejante frivolidad de dejar morir a un español que pide ayuda a su país. Por lo tanto, según mi modesta opinión el dinero gastado por el Estado, la parte que me corresponde como contribuyente, la doy por bien empleada… Hecho objetivo.

Sí, lo sé… sé que hay otros muchos españoles que han pedido ayudas similares y se ha dado la callada por respuesta o directamente se les ha negado... ¡Mal!



Sé por desgracia, que mientras el gobierno de la nación ha “gastado” 1.000.000€ en intentar salvar al Sr. Pajares, hay otros muchos españoles que se les está negando las ayudas a la dependencia o simplemente se les deja en la más absoluta indigencia… ¡Mal!

Sé también, que el dinero “gastado” en el sacerdote podría haber salvado de la hambruna a cientos de los Liberianos que ahí se han quedado… ¡Probablemente!

Sé incluso, de la fuerza y la impronta que la iglesia tiene en el gobierno del PP, reflejado en la caricatura de Monseñor Gallardón y su homónimo Jorge Fernández Díaz, y de los favores que tienen a bien otorgarles… ¡Opinión!

Sé incluso que desde el punto de vista meramente pragmático, económico y ventajista (a sabiendas de su muerte), que ha sido a todas luces una mala inversión, una ruina para las deficitarias arcas del país… ¡Mezquino!

Sé y hasta puedo considerarla como válida, la posibilidad conspiranoide de que sea todo una artimaña del Imperio Yanqui (del Nobel Obama), que obligó al pobretón de Rajoy a repatriar al sacerdote para poder experimentar con él la vacuna de la Farmacéutica Americana ($)… y ya de paso, si saliera algo mal y nos contagiásemos un poquito los españolitos de a pie ¡pues no pasaba nada!, ya que según parece nos estamos convirtiendo en un peligroso nido de rojos y fariseos, que hay que “eliminar” por el bien de la humanidad… Fíjense, hasta eso me lo puedo creer (P.J. Ramírez lo firmaría).



Y sé, que desde un punto de vista religioso y de fe cristiana, para muchos la actuación del señor Miguel Pajares poco o nada se ha podido parecer a la de un beato, mártir o santurrón que quisiera morir con los “suyos de allí”… sino más bien, se acercaba más a la de un mortal cualquiera, que por lógica, quiere evitar la muerte o incluso morir con los suyos de aquí… ¡No sé si me explico!

Creo conocer todas esas cosas y alguna más. No soy ciego, ni sordo (algunos dirán, que gilipollas tal vez)… y todo eso lo sé. Pero por qué cojones nos perdemos en divagaciones absurdas e interpretaciones condicionadas a la cantidad de mala hostia que tengamos con el gobierno de turno, con la religión de turno o con el sistema económico neoliberal de turno, que nos convierte en consortes y palaciegos de un sistema que criticamos… ¿Por qué lo hacemos, si ésa no es la cuestión?



Porque, ¿cuánto cuesta una vida para usted, para el de allá, para ése el despistado?

¿Según ustedes, a quién está bien y no está bien intentar salvar?

¿Ser religioso es positivo o negativo o es mejor pertenecer a una ONG o ser periodista para poder ser salvado?

Porque, qué queremos... ¿actuar como los gualtrapas que nos gobiernan, que nos dan dogmas de fe o directamente deciden si te tienes que morir a los 70 mejor que a los 85… y hacer finalmente, los ciudadanos, aquello que detestamos que hagan con nosotros?... ¡Porque señores, lo estamos haciendo! Estamos poniendo parches, excusas e impedimentos al hecho de salvar una vida por gilipolleces de carácter ideológico, religioso, moral o de la madre que nos pario a cada uno de nosotros… y por ahí, si queremos cambiar lo presente, lo siento, pero mal vamos.

Porque, qué cambio le daríamos a nuestras generaciones futuras, si alimentándonos del odio o de la divergencias, al final nos permitimos opinar y actuar de la misma manera que éste gobierno está haciendo con nosotros, de forma tan miserable, en infinidad de aspectos básicos que le dan dignidad y sentido a la vida; como es el derecho a tener un cobijo, a ser socorrido, curado, protegido, aliviado e incluso repatriado a tu país, para salvaguardar la dignidad de las personas o simplemente poder vivir…

Conclusión, actuando de manera cerril, sectaria y partidista nos convertimos en aquello que criticamos… porque considero que cualquier vida humana tiene que prevalecer sobre todo lo demás. La vida del padre Miguel Pajares también.


Perdónenme, pero sea por lo que sea; equivocadamente, por casualidad o por la aparición de la Pilarica a Sor Pija Ana Mato… por una vez que han actuado correctamente, reconozcámoslo y alentemos, eso sí, a que no haya diferentes varas de medir… ¡pero lo ven! eso son divagaciones que enturbian el caso concreto que nos ocupa. Y es ese “fino hilo de cordura”, el que tendríamos que ser capaces de analizar y sopesar para no cometer siempre el mismo error… el de ser demasiado “humanos”.


Oscar Ara





3 comentarios:

  1. ESTA CARTA LA HE VISTO Y LA HAGO MIA , COPIADA DE KAOSRED..
    Cuídate, Teresa. No hagas caso a todas las tonterías que se han dicho y que se seguirán diciendo. Cuentas con el apoyo de tus compañeros. Con el de todos lo sanitarios, que admiramos tu valor al exponerte al contagio. Confía en los cuidados y la atención de los profesionales, que son lo mejor de este maltrecho sistema sanitario.
    Querida Teresa:
    No sé si algún día leerás esta carta, en el mundo digital nunca se sabe. He decidido escribirte porque, entre todo lo que he leído sobre el Ébola, me falta algo. Sé muchas cosas sobre ti (que no se deberían haber publicado), tengo cierta idea de lo que pasó (hay tantas contradicciones…) pero aún no he encontrado a casi nadie que se preocupe de lo que verdaderamente importa: tú.
    No he visto a nadie ponerse en tu lugar. Yo lo intento y me imagino tu miedo al ponerte el traje por primera vez, sin casi formación. Me imagino tu angustia cada vez que te ponías el termómetro. Tu indefensión cuando, desde salud laboral, quitaban importancia a tu malestar. Imagino tu intranquilidad pensando que has podido contagiar a otros. Tu angustia intentando revivir qué pudo salir mal. Tu enfado al ver como tu “quizá me rocé al quitarme el guante, porque es lo más crítico” se convierte en un “confiesa que se tocó la cara”. Como si hubieras estado jugando a la ruleta rusa en vez de atendiendo a un paciente de alto riesgo biológico.
    Imagino tu soledad en esa habitación de aislamiento, la pena por tu perrillo que no has podido compartir con nadie. La rabia cuando veas cómo los de arriba te abandonan y te convierten en arma política, en ocasión de conservar o no su poder.
    Me siento muy identificada contigo, porque a mí tampoco me ha enseñado nadie a ponerme el traje de seguridad. Es más, en mi hospital no hay monos, solo batas impermeables y mascarillas, que dejan muchas zonas expuestas. Y las respuestas de los responsables son deplorables. Me imagino tu indignación al pensar que tu desgraciado contagio ni siquiera va a servir para que se revisen los protocolos y se mejore la formación, para proteger a tus compañeros.
    No salgo de mi asombro cuando oigo cómo los que te han puesto en riesgo por la improvisación, por los déficits en gestión, por un protocolo que reconocen erróneo, por no asegurar que alguien te supervisara y ayudara a quitar el traje, quieren ahora culpabilizarte y lavarse las manos. No sé cómo te contagiaste. No sé qué pasó en el centro de salud y en Urgencias, no sé si tardaste en avisar de tu contacto con el virus, pero nunca se me ocurrirá juzgarte. Tu nivel de angustia en ese momento podría haberte llevado a hacer cualquier cosa. Quizá tenías miedo de que te remitieran de nuevo al Carlos III, a ese servicio de salud laboral que no te hacía demasiado caso. No lo sé. Solo sé que te contagiaste haciendo tu trabajo, ese trabajo tan bonito que tiene un solo nombre: CUIDAR. Que quizá llevaste un poco de consuelo a los últimos momentos de los misioneros fallecidos. Que debes estar orgullosa de tu profesión, aunque te haya puesto en riesgo.
    Cuídate, Teresa. No hagas caso a todas las tonterías que se han dicho y que se seguirán diciendo. Cuentas con el apoyo de tus compañeros. Con el de todos lo sanitarios, que admiramos tu valor al exponerte al contagio. Confía en los cuidados y la atención de los profesionales, que son lo mejor de este maltrecho sistema sanitario. Ojalá todo salga bien. Te esperamos en unos meses para celebrar tu curación, quizá en una nueva Marea Blanca. Ánimo, Teresa. No estás sola.
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  2. No estoy de acuerdo en traer aqui a este pais aa los Infectados por Ebola, porque este pais no tiene y menos ahora con este desgobierno , los recursos necesarios para que no se produzcan contagios.El dinero que se gsto en trasladarlos hubiera actuado mas y mejor alli, en sus hospitales y manejar mejores herramientas y medicina.Lo dicho para mi este Desgobierno no ha contado con los cientificos sanitarios (aun quedan algunos) de este pais.

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  3. Lo más importante es que Teresa se recuperé y pueda defenderse de todo lo que de ella se ha dicho. Evidentemente y lo reconozco, haber traído a los dos compatriotas infectados ha sido un error, y no porque siga pensando que lo lógico era traerlos, sino porqué no estábamos preparados... Queda claro que la improvisación y la negligencia pueden ser mortales. Un saludo.

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